Tiquicia Conecta
20 de agosto de 2026

¿Y si guardáramos parte del agua que hoy nos inunda para cuando llegue la sequía? Europa ya lo está intentando

Costa Rica puede pasar del exceso a la falta de lluvia entre regiones y épocas del año. España y otros países europeos están llevando a las fincas soluciones para almacenar, retener, reutilizar y administrar mejor un recurso que puede convertirse en problema tanto cuando sobra como cuando falta.

¿Y si guardáramos parte del agua que hoy nos inunda para cuando llegue la sequía? Europa ya lo está intentando

Para un agricultor costarricense puede resultar paradójico. En determinados momentos hay tanta agua que los terrenos se saturan, los caminos se vuelven intransitables y sacar las cosechas se complica. En otros lugares o épocas ocurre exactamente lo contrario: falta lluvia y mantener los cultivos se convierte en una lucha.

Entonces surge una pregunta: ¿Podríamos guardar parte del agua cuando tenemos mucha para utilizarla cuando tengamos poca? Europa está intentando responderla y algunas de las soluciones ya se están llevando directamente a las fincas.

Diez fincas de España y Grecia probarán soluciones

El proyecto RAINS, coordinado desde Valencia, España, anunció que probará diez soluciones en diez explotaciones agrícolas de España y Grecia para mejorar su capacidad de enfrentar sequías, lluvias extremas y una disponibilidad de agua cada vez más variable.

Las experiencias incluyen mejorar la retención de agua en el suelo, utilizar fuentes alternativas, optimizar el riego y proporcionar al agricultor herramientas para decidir mejor cuándo y cuánto regar.

La idea puede resumirse así: hacer más con cada litro disponible.

Del agua de lluvia a la reutilización

Europa quiere ir todavía más lejos. Otro proyecto, Circular4Farm, también coordinado desde España, probará en seis países europeos diferentes posibilidades para aprovechar en agricultura agua de lluvia, regenerada, desalinizada y otras fuentes alternativas, siempre bajo los correspondientes controles técnicos, sanitarios y ambientales.

Mientras tanto, otras experiencias mediterráneas estudian sistemas de drenaje en Extremadura, España, y estanques artificiales en Alentejo, Portugal, para manejar mejor el agua frente a los extremos climáticos.

Y en Inglaterra, donde una fuerte sequía está afectando actualmente al campo, se impulsa la construcción de reservorios dentro de las propias explotaciones para almacenar agua cuando existe disponibilidad y utilizarla posteriormente.

El principio vuelve a ser el mismo: prepararse para la sequía antes de que llegue.

¿Y Costa Rica?

Aquí la experiencia europea deja de ser una curiosidad distante.

El Instituto Meteorológico Nacional pronostica para esta semana condiciones muy secas en el Pacífico Norte y Pacífico Central, mientras el comportamiento de las lluvias presenta diferencias importantes entre regiones.

Costa Rica conoce además el otro extremo: lluvias capaces de saturar terrenos, afectar caminos y dificultar que los agricultores saquen sus productos.

¿Cuánta agua disponible durante nuestros períodos lluviosos podríamos almacenar de manera segura para utilizarla cuando haga falta?

No significa que el agua de una inundación pueda simplemente desviarse hacia un reservorio. Cada posibilidad depende del terreno, disponibilidad y calidad del agua, cultivo, infraestructura, legislación, costos y condiciones ambientales.

Por eso Europa no nos ofrece una receta para copiar, se trata más bien de experiencias para estudiar.

🤝 Tiquicia Conecta les seguirá el curso.

Mediante nuestros colaboradores en España, aquí en Tiquicia Conecta conoceremos los resultados que se vayan obteniendo con estos proyectos y daremos seguimiento especialmente a aquellas soluciones que puedan aportar conocimiento útil para Costa Rica.

Porque quizás algunas respuestas para enfrentar nuestras próximas sequías puedan empezar a encontrarse mucho antes de que deje de llover.

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