Tiquicia Conecta
25 de agosto de 2026

¿Trabajar una finca empinada sin subirse al tractor? España prueba maquinaria a control remoto para reducir accidentes

Un proyecto piloto evalúa vehículos autónomos y teledirigidos para trabajar en terrenos de fuertes pendientes, donde la mecanización resulta difícil y aumenta el riesgo de vuelco. La experiencia abre una pregunta para países montañosos como Costa Rica: ¿puede la tecnología hacer más seguro el trabajo del agricultor sin quedar reservada únicamente para quienes pueden pagarla?

¿Trabajar una finca empinada sin subirse al tractor? España prueba maquinaria a control remoto para reducir accidentes

Trabajar una finca donde la pendiente dificulta incluso caminar es una realidad para numerosos agricultores. Introducir maquinaria pesada en esos terrenos añade otro problema: el riesgo de vuelco y de accidentes graves.

España está probando una respuesta tecnológica que resulta tan llamativa como sencilla de entender al verla funcionar: una máquina que puede realizar determinadas labores sin que el agricultor tenga que ir sentado sobre ella.

El proyecto piloto es desarrollado en La Vega Innova, iniciativa vinculada al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, y evalúa vehículos autónomos y de control remoto en condiciones reales de trabajo.

La iniciativa, desarrollada por Energreen Ibérica, está en marcha desde octubre de 2025 y busca determinar hasta dónde este tipo de maquinaria puede ayudar a mecanizar terrenos de difícil acceso reduciendo simultáneamente la exposición del trabajador al peligro.

El agricultor puede mantenerse alejado del riesgo

Ahí está uno de los aspectos más interesantes.

En una maquinaria agrícola convencional, operador y máquina están unidos: si el tractor entra en una situación peligrosa, la persona también está expuesta. El control remoto modifica esa relación.

El trabajador puede dirigir determinadas operaciones manteniéndose a distancia de la máquina y evitando ocupar físicamente el vehículo mientras este trabaja en zonas especialmente complicadas.

Según la información divulgada por el Ministerio español, el proyecto busca aportar mayor seguridad para los agricultores, más posibilidades de mecanización en terrenos difíciles y menor riesgo asociado al vuelco de maquinaria.

También aparece otro problema que afecta progresivamente a numerosos territorios rurales: la falta de mano de obra.

Tecnología para resolver problemas, no solamente para sorprender

Drones, sensores, robots, inteligencia artificial y vehículos autónomos aparecen cada vez con mayor frecuencia cuando se habla del futuro de la agricultura. Pero desde Tiquicia Conecta nos interesa plantear una pregunta?

¿Qué problema concreto del agricultor resuelve cada tecnología?

En este caso, la respuesta resulta particularmente clara. Si una máquina puede entrar donde resulta peligroso hacerlo con un tractor convencional y el agricultor puede manejarla desde una posición más segura, la innovación deja de ser solamente tecnológica para convertirse en una herramienta de prevención de accidentes y protección de la persona que trabaja en el campo.

¿Y qué tiene que ver esto con Costa Rica?

Costa Rica posee una geografía agrícola profundamente marcada por las pendientes: café, hortalizas, frutales y numerosos cultivos se desarrollan en terrenos montañosos donde mecanizar puede resultar complejo y donde determinadas labores continúan dependiendo en gran medida del trabajo manual.

Pero eso no significa que una máquina desarrollada o probada en España pueda trasladarse automáticamente a una finca costarricense. Hay preguntas fundamentales que deben responderse primero.

¿Cuánto cuesta? ¿Qué pendientes puede trabajar? ¿Qué labores realiza? ¿Cuánto mantenimiento requiere? ¿Qué capacitación necesita el operador? ¿Es económicamente viable para una pequeña explotación?

Y probablemente la pregunta más importante: ¿Tiene que comprarla cada agricultor?

💡 La oportunidad podría estar en compartir la tecnología

Para un pequeño productor, adquirir individualmente maquinaria especializada de alto costo puede resultar imposible. Pero existen otras posibilidades que merecen explorarse. Una asociación de productores, cooperativa, organización agrícola o incluso un servicio especializado podría disponer de determinadas máquinas y ofrecerlas para trabajar distintas fincas. El agricultor no necesitaría ser propietario de toda la tecnología que utiliza.

Este tipo de modelos podría resultar particularmente interesante en territorios donde numerosos pequeños productores enfrentan condiciones similares de pendiente y necesitan realizar determinadas labores durante períodos específicos del año.

Entonces, antes de hablar de traer una máquina concreta a Costa Rica, vale la pena estudiar el modelo que permite hacer accesible la tecnología.

Riesgos

Existe un riesgo que Tiquicia Conecta ha venido señalando al observar la transformación tecnológica de la agricultura: que la modernización termine aumentando la distancia entre explotaciones con gran capacidad económica y pequeños agricultores.

Una innovación verdaderamente útil no debería medirse solamente por lo que técnicamente puede hacer. También importa quién puede utilizarla.

Si los vehículos autónomos, la agricultura de precisión, los sistemas inteligentes de riego o las herramientas digitales quedan exclusivamente al alcance de grandes explotaciones, una parte importante del campo podría quedar fuera de esa transformación.

El desafío es encontrar mecanismos para que la tecnología reduzca desigualdades en lugar de ampliarlas.

🤝 Conocer primero, evaluar después

Más que quedarnos con las imágenes sorprendentes de una máquina trabajando sin conductor, interesa conocer los resultados del proyecto piloto y responder preguntas concretas sobre costos, pendientes máximas de trabajo, labores que puede realizar, seguridad, mantenimiento y posibilidades de utilización compartida.

Son esas respuestas las que permitirán determinar si estamos simplemente ante una tecnología interesante o ante una experiencia que podría ofrecer enseñanzas para pequeños productores y organizaciones agrícolas de Costa Rica.

Nuestra mirada hacia España y Europa parte precisamente de ese criterio: no copiar tecnologías porque sean nuevas, sino descubrir cuáles resuelven problemas que también tenemos y estudiar si existe una forma realista de acercarlas a nuestros agricultores.

En una finca con fuertes pendientes, esa pregunta puede ser todavía más sencilla: Si una máquina puede asumir parte del riesgo, ¿por qué tendría que asumirlo el agricultor?

Fuente: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España / La Vega Innova.

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