Patrimonio mudéjar de Aragón: la UNESCO reconoce la joya arquitectónica que une Oriente y Occidente
El arte mudéjar aragonés es Patrimonio de la Humanidad. Sus torres, iglesias y palacios cuentan la historia de una convivencia única en Europa.

El arte mudéjar —la arquitectura cristiana construida por artesanos musulmanes entre los siglos XII y XVII— alcanzó en Aragón su expresión más refinada. Las torres de ladrillo decorado que se alzan sobre los campanarios de Teruel, Zaragoza y Calatayud no tienen parangón en el mundo y fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986, siendo ampliada la declaración en 2001.
Lo que hace único al mudéjar aragonés es que es el testimonio construido de una convivencia entre culturas —cristiana, islámica y judía— que convirtió a Aragón en un laboratorio de tolerancia durante siglos. Los artesanos mudéjares dominaban técnicas de construcción en ladrillo y cerámica que integraban motivos islámicos en edificios de función cristiana.
Para Costa Rica, con una identidad cultural joven pero en construcción permanente, el mudéjar aragonés ofrece una lección sobre cómo la diversidad cultural puede convertirse en patrimonio universal. Grupos de estudiantes de arquitectura de la UCR visitan cada año Zaragoza para estudiar estas técnicas.
