Papa León XIV invita a cuidar el agua como un don y un derecho para todos
La intención de oración llama a evitar el desperdicio y la contaminación, proteger el acceso al agua potable y educar a las nuevas generaciones. Para las comunidades, parroquias y familias costarricenses, el mensaje puede convertirse en acciones concretas.

El papa León XIV dedicó una especial intención de oración al cuidado del agua, un recurso que sostiene la vida, permite producir alimentos y ocupa un lugar central en la fe cristiana.
En el videomensaje “Reza con el Papa”, el pontífice presenta el agua como fuente de fecundidad, frescura y esperanza. Recuerda que calma la sed, hace fecunda la tierra, limpia las heridas y representa la renovación recibida mediante el bautismo.
La oración también contiene una advertencia: el agua no debe tratarse únicamente como un producto comercial. El Papa la define como “un regalo universal, un derecho sin fronteras” y pide aprender a custodiarla con gratitud, justicia y responsabilidad.
Una preocupación por quienes no tienen agua limpia
El mensaje dirige la mirada hacia las personas que recorren largas distancias para conseguir agua, padecen enfermedades por consumirla sin tratamiento o viven bajo la amenaza constante de la escasez.
Según la información divulgada por Vatican News, aproximadamente 2.100 millones de personas todavía carecen de servicios de agua potable gestionados de forma segura y 106 millones dependen exclusivamente de ríos, lagos u otras fuentes superficiales sin tratar.
Esta realidad convierte el cuidado del agua en algo más que una preocupación ambiental. También es un asunto de justicia social, salud, producción de alimentos y protección de las familias más vulnerables.
Para las comunidades agrícolas, el agua representa además trabajo y subsistencia. De ella dependen las cosechas, los animales, los emprendimientos rurales y la permanencia de numerosas familias en sus territorios.
De la oración a las acciones comunitarias
La invitación del Papa puede trasladarse a medidas sencillas y verificables. Una parroquia, escuela, asociación de desarrollo, centro agrícola o grupo de familias podría comenzar con acciones como:
Revisar y reparar fugas en sus instalaciones.
Reducir el consumo innecesario.
Evitar que aceites, químicos y residuos lleguen a caños, quebradas o ríos.
Instalar sistemas básicos de captación de agua de lluvia.
Utilizar el agua recolectada para jardines, limpieza u otros usos permitidos.
Organizar jornadas comunitarias de protección de nacientes y riberas.
Enseñar a niños y jóvenes a conocer y cuidar las fuentes de agua de su comunidad.
Medir el consumo antes y después de aplicar las mejoras.
El propio mensaje difundido con la intención de oración propone medidas cotidianas como reparar fugas, cerrar los grifos cuando no se utilizan, acortar el tiempo de las duchas y evitar la contaminación de desagües y ríos.
Una oportunidad para parroquias y comunidades de Costa Rica
Costa Rica puede transformar este llamado en pequeñas experiencias locales. Una parroquia podría revisar su consumo mensual, instalar un tanque para recolectar lluvia o desarrollar una campaña para proteger una naciente cercana.
Las comunidades rurales también pueden vincular el mensaje con la agricultura. El uso de sensores sencillos de humedad, el riego en las horas apropiadas, el almacenamiento de lluvia y la reparación de tuberías permiten reducir pérdidas sin alejarse del sentido humano y espiritual de la iniciativa.
Lo importante sería comenzar con una acción concreta, medir sus resultados y compartir lo aprendido con otras comunidades.
Cuidar el agua es cuidar la vida
El papa León XIV concluye su oración pidiendo que el cuidado del agua sea una expresión de amor al Creador y un compromiso con la vida de las personas pobres.
Su mensaje plantea una relación directa entre fe y responsabilidad: agradecer el agua significa también evitar su desperdicio, protegerla de la contaminación y defender el derecho de todas las personas a beberla sin miedo ni desigualdad.
Para las comunidades costarricenses, la reflexión puede resumirse de una manera sencilla: cuidar el agua también es cuidar la vida, la tierra y el trabajo de quienes producen nuestros alimentos.
Una propuesta de Tiquicia Conecta
Tiquicia Conecta invita a parroquias, escuelas, asociaciones y comunidades que hayan desarrollado proyectos de captación de lluvia, ahorro de agua o protección de nacientes a compartir su experiencia.
El propósito es identificar soluciones sencillas y replicables y dar visibilidad a las personas que convierten el compromiso ambiental en resultados concretos.
Fuentes: Santa Sede, videomensaje “Reza con el Papa: Por el cuidado del agua”, 1.º de septiembre de 2026; Vatican News, intención de oración de septiembre de 2026.
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