Los mantos de la Virgen del Pilar reflejan una devoción que une pueblos y comunidades
Un collage reúne algunos de los últimos mantos lucidos por la Virgen en Zaragoza y muestra la diversidad de instituciones, colectivos y fieles que han expresado su devoción mediante estas piezas.

Los Caballeros de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza compartieron una composición fotográfica que reúne algunos de los últimos mantos lucidos por la Virgen del Pilar en su basílica.
La imagen permite apreciar una amplia variedad de colores, bordados y símbolos. Hay mantos blancos, azules, rojos, verdes, morados y dorados, algunos decorados con motivos marianos y otros con escudos o emblemas de las comunidades e instituciones que los ofrecieron.
Más allá de su valor artístico, estas piezas representan historias de fe, gratitud y pertenencia. Cada manto es una ofrenda y, al mismo tiempo, un vínculo entre la Virgen del Pilar y las personas o colectivos que quisieron ponerse bajo su protección.
Una tradición que se renueva cada día
La costumbre de cubrir con un manto la columna sobre la que se encuentra la imagen de la Virgen tiene varios siglos de historia.
De acuerdo con la Catedral Basílica del Pilar, cada noche, una vez cerrado el templo, el capellán de la Virgen accede al camarín, retira el manto utilizado durante la jornada y coloca el que lucirá al día siguiente.
La elección puede estar relacionada con el calendario litúrgico, una celebración concreta o la institución que donó la pieza. De esta manera, cada jornada ofrece a peregrinos y visitantes una imagen diferente de uno de los símbolos religiosos y culturales más importantes de Zaragoza.
La Virgen permanece habitualmente sin manto los días 2, 12 y 20 de cada mes. Estas fechas recuerdan la Venida de la Virgen a Zaragoza, conmemorada el 2 de enero; su fiesta principal, celebrada el 12 de octubre, y su coronación canónica, realizada el 20 de mayo de 1905.
Existen algunas excepciones. El 12 de octubre la Virgen luce el denominado manto del Cabildo y también lleva manto el 20 de mayo.
Un puente construido con fe y gratitud
A lo largo del tiempo, familias, asociaciones, instituciones y comunidades de diferentes lugares han entregado mantos a la Virgen del Pilar. Sus bordados conservan la identidad y la memoria de quienes realizaron cada ofrenda.
Al observarlos reunidos en el collage, los mantos forman un mosaico que va más allá de las diferencias geográficas o institucionales. Cambian los colores, los diseños y los emblemas, pero permanece un mismo gesto de confianza y devoción.
Para nuestros lectores de Costa Rica, conocer esta tradición también permite acercarse a una expresión de fe profundamente arraigada en Zaragoza y descubrir cómo el patrimonio religioso puede conectar pueblos, generaciones y culturas.
La composición difundida por los Caballeros de Nuestra Señora del Pilar resume visualmente ese vínculo: muchas historias particulares reunidas alrededor de una misma devoción.
Pie de foto: Collage con algunos de los últimos mantos lucidos por Nuestra Señora del Pilar en Zaragoza. Fotografía y composición: Beatriz Benedicto / Caballeros de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza.
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