Lo que perdemos cuando botamos comida: agua, tierra y dinero
En un encuentro celebrado en Roma, la FAO advirtió que las pérdidas de alimentos siguen sin mostrar avances desde 2015. Reducirlas permite aprovechar mejor las cosechas, conservar recursos y disminuir la presión sobre los bosques.

Un alimento que se pierde antes de llegar al mercado o termina en la basura representa mucho más que comida desaprovechada. También supone perder el agua, la tierra, los recursos y el trabajo utilizados para producirlo. Esa fue una de las ideas centrales del encuentro organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el 29 de septiembre en Roma.
La actividad conmemoró el séptimo Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos. Durante el encuentro, el director general de la FAO, Qu Dongyu, señaló que reducir este problema permite conservar nutrientes, recursos naturales y dinero, además de aliviar la presión sobre los bosques.
Un problema que comienza antes de llegar a la mesa
Las pérdidas pueden ocurrir después de la cosecha, durante el almacenamiento o en el transporte. El desperdicio también aparece en los comercios, los restaurantes y los hogares.
La diferencia ayuda a entender que las respuestas deben abarcar toda la cadena: desde conservar mejor lo que sale de una finca hasta aprovechar los alimentos que compramos.
Para Costa Rica y Europa, el tema abre una pregunta cercana a productores y consumidores: ¿cómo lograr que más de lo que se cultiva termine alimentando a las personas?
Conservar alimentos también ayuda a proteger los bosques
La expansión agrícola continúa siendo el principal motor de la deforestación mundial, según la FAO. Aprovechar mejor los alimentos producidos puede contribuir a reducir la presión para extender las áreas de cultivo.
El encuentro se celebró durante la reunión del Comité Forestal de la FAO y la Semana Mundial de los Bosques. Esa coincidencia permitió abordar la relación entre la conservación forestal y los alimentos que se pierden o desperdician.
La jornada incluyó un mensaje en video de la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, y un panel sobre oportunidades de acción forestal, climática y ambiental.
Medir para saber dónde actuar
La FAO presentó un mapa interactivo del Índice de Pérdidas de Alimentos, con estimaciones regionales y subregionales correspondientes a 2024.
La herramienta busca facilitar el acceso a los datos y respaldar decisiones basadas en evidencia. Conocer dónde y cómo se pierden los alimentos permite orientar mejor las medidas de prevención.
La advertencia del organismo es que no se observa progreso aparente en la reducción de las pérdidas alimentarias desde 2015. El mundo sigue lejos de la meta internacional de reducir las pérdidas en las cadenas de producción y suministro, y disminuir a la mitad el desperdicio por persona en el comercio minorista y entre consumidores para 2030.
Una conversación para fincas, ferias del agricultor y hogares
El tema tiene interés para las ferias del agricultor y otros mercados de venta directa: invita a investigar qué ocurre con los productos que no se venden, cómo se conservan y qué opciones existen para aprovecharlos.
También plantea preguntas para los hogares sobre las compras, el almacenamiento y el uso de los alimentos. Estas son líneas de seguimiento periodístico para Tiquicia Conecta, cuyo resultado requiere escuchar a productores, administradores de mercados y consumidores.
El mensaje que deja el encuentro de Roma es concreto: aprovechar mejor la comida que ya se produce también es una forma de cuidar los recursos y el esfuerzo que la hicieron posible.
Fuente: FAO, información oficial del encuentro del 29 de septiembre de 2026.
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