Tiquicia Conecta
08 de septiembre de 2026

Europa quiere depender menos de alimentos importados: una discusión que también toca a Costa Rica

España propone aumentar y diversificar la producción de proteínas dentro de la Unión Europea para reducir la dependencia exterior. El debate, planteado este 8 de septiembre en Dublín, abre una pregunta que también importa a Costa Rica: ¿cuánto de lo que necesitamos para alimentarnos deberíamos producir en nuestro propio territorio?

Europa quiere depender menos de alimentos importados: una discusión que también toca a Costa Rica

Europa está volviendo la mirada hacia sus propios campos.

No se trata de dejar de importar alimentos, sino de preguntarse hasta dónde resulta conveniente depender del exterior para garantizar algo tan esencial como la alimentación.

España llevó este martes esa discusión al Consejo Informal de Ministros de Agricultura de la Unión Europea, celebrado en Dublín, Irlanda. El ministro español de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, defendió que Europa necesita ampliar y diversificar su producción de proteínas para ganar autonomía y reducir su vulnerabilidad frente a proveedores externos. “Europa debe enfocarse hacia un futuro de autonomía alimentaria”, afirmó Planas.

La propuesta española contempla un plan europeo de proteínas y una estrategia para la ganadería. Además de las proteínas de origen vegetal y animal, España quiere que se incorporen la pesca y la acuicultura.

¿Y por qué debería interesarnos en Costa Rica?

Porque detrás de la discusión europea existe una pregunta que también podemos hacernos nosotros:

¿Qué ocurre cuando un país depende del exterior para obtener una parte importante de los alimentos que consume o de las materias primas necesarias para producirlos?

El asunto no termina en el supermercado.

Parte de las proteínas y materias primas agrícolas que los países importan se utilizan para alimentar ganado, aves y otros animales. Por esa vía, un aumento internacional de precios, problemas de transporte o dificultades de abastecimiento pueden terminar trasladándose a los costos de producir carne, leche y huevos.

Europa quiere disminuir esa vulnerabilidad fortaleciendo su propia capacidad productiva.

Para Costa Rica, la discusión no tendría que plantearse como producir todo o importar todo. La pregunta es cuáles alimentos y materias primas resultan estratégicos, qué capacidad tenemos para producirlos y en cuáles resulta inevitable o conveniente mantener las importaciones.

Tecnología que sirva también al pequeño agricultor

España introdujo además una condición que resulta particularmente interesante para países como Costa Rica.

Planas defendió la investigación y la innovación agrícola, pero señaló que las nuevas soluciones tienen que responder a las necesidades reales de agricultores y ganaderos y poder aplicarse en explotaciones de diferentes dimensiones y modelos productivos.

Es decir: una innovación que solamente funciona para una gran explotación difícilmente resuelve el problema de miles de pequeños productores.

También pidió que los resultados obtenidos por universidades y centros de investigación lleguen más rápidamente a las fincas.

Es una discusión especialmente cercana a la línea que hemos seguido en Tiquicia Conecta: no basta con desarrollar tecnología agrícola; importa saber cuánto cuesta, quién puede utilizarla y si realmente funciona cuando llega al campo.

Y aparece otro problema común: el agua

El encuentro europeo introdujo además la sequía en la discusión sobre seguridad alimentaria.

España considera que la frecuencia e intensidad de estos episodios obliga a Europa a preparar una respuesta común.

Entre las medidas planteadas figuran seguros agrícolas, modernización de sistemas de riego, una mejor gestión del agua y el desarrollo de cultivos capaces de soportar mejor la escasez hídrica.

España ha destinado durante los últimos tres años más de 1.756 millones de euros en ayudas extraordinarias para atender daños agrícolas provocados por distintos desastres naturales, según informó Planas.

Pero detrás de las ayudas vuelve a aparecer la misma cuestión: un país difícilmente puede hablar de autonomía alimentaria sin preguntarse también cómo proteger el agua, los suelos y a quienes producen los alimentos.

Una pregunta que Costa Rica también debe hacerse

Europa está discutiendo hoy cómo producir una mayor proporción de sus proteínas, reducir dependencias, enfrentar la sequía y conseguir que la innovación llegue realmente a las explotaciones.

España está impulsando esa discusión.

Costa Rica tiene dimensiones, agricultura y condiciones completamente diferentes. Pero la pregunta de fondo atraviesa fronteras:

¿Qué alimentos debemos asegurarnos de poder producir nosotros mismos?

No significa cerrar las puertas al comercio ni renunciar a las importaciones.

Significa preguntarnos qué grado de dependencia resulta razonable cuando se trata de garantizar alimentos para la población y condiciones para que nuestros agricultores puedan seguir produciendo y para que mantengan sus nichos de mercado, como lo son las ferias del agricultor desde hace 47 años.

Y esa es una discusión que no pertenece solamente a Europa. También comienza en nuestros campos.

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