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21 de septiembre de 2026

El dinosaurio gigante que cambió la historia: hallan en España el primer diplodocus fuera de Norteamérica

El dinosaurio vivió hace unos 150 millones de años, pudo alcanzar 25 metros de longitud y sus restos fueron encontrados en un pequeño municipio de Teruel, en Aragón.

El dinosaurio gigante que cambió la historia: hallan en España el primer diplodocus fuera de Norteamérica

Durante más de un siglo, todos los restos identificados con certeza como pertenecientes al género Diplodocus procedían de Norteamérica. Esa historia acaba de cambiar en El Castellar, una pequeña localidad de la provincia española de Teruel.

Investigadores de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis confirmaron que varios fósiles recuperados en el yacimiento de La Tejería pertenecen al emblemático dinosaurio de cuello largo. Es el primer registro científico de este género encontrado fuera de Norteamérica.

Los restos corresponden a 14 vértebras de la parte media y posterior de la cola, además de varios chevrones, huesos situados debajo de las vértebras. Aunque podría parecer poco material para identificar a un animal gigantesco, su forma conserva características particulares que permitieron clasificarlo como un Diplodocus.

El ejemplar habría alcanzado aproximadamente 25 metros de longitud y vivió hace unos 150 millones de años, durante el Jurásico Superior. La investigación fue desarrollada por los paleontólogos Sergio Sánchez Fenollosa, Josué García Cobeña y Alberto Cobos, de la Fundación Dinópolis, y publicada en la revista científica Journal of Vertebrate Paleontology.

¿Cómo llegó hasta Europa?

El hallazgo no solo amplía el mapa conocido del Diplodocus. También aporta nuevas pistas sobre la configuración del planeta y el movimiento de los dinosaurios entre los territorios que hoy conocemos como América y Europa.

Hace 150 millones de años, el océano Atlántico se encontraba en sus primeras etapas de formación y los continentes todavía no estaban completamente separados. Los investigadores consideran que las variaciones en el nivel del mar pudieron crear conexiones terrestres temporales o cadenas de islas que facilitaron el desplazamiento de animales entre ambos lados del naciente océano.

Esta posibilidad ayudaría a explicar por qué algunos dinosaurios encontrados en Teruel presentan semejanzas con especies conocidas hasta ahora únicamente en Norteamérica.

El descubrimiento es resultado de más de dos décadas de excavaciones, preparación de fósiles y comparaciones científicas. El ejemplar se encuentra entre los diplodócidos más completos identificados en Europa.

De una pequeña localidad a la ciencia mundial

El Castellar demuestra que un municipio rural puede albergar un patrimonio de importancia internacional. Sus yacimientos han convertido este territorio de Teruel en un espacio de investigación, educación y divulgación científica.

Los restos del ejemplar pueden observarse en la sala de dinosaurios del Museo Aragonés de Paleontología, ubicado en Dinópolis, Teruel. De esta manera, un descubrimiento originado en el campo se transforma también en una oportunidad para atraer visitantes, fortalecer la identidad local y generar actividad económica alrededor de la ciencia.

Teruel ha construido durante años una relación entre paleontología y desarrollo territorial. Las excavaciones producen conocimiento científico, mientras los museos, parques y centros de interpretación acercan ese conocimiento al público y proyectan internacionalmente a comunidades rurales que difícilmente alcanzarían esa visibilidad por otros medios.

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